Seguro que muchos de vosotros habéis hecho esta conocida ruta o al menos sabéis algo sobre ella. Lo que estoy segura es que muchos de vosotros no sabréis cómo se ha formado la hoz por la que discurre el camino y que hay la posibilidad de hacer la ruta en plan circuito partiendo desde la población de Serandi, cruzando hasta La Rebollá y descendiendo por el desfiladero hasta el valle de Proaza de nuevo.

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Se trata de un recorrido circular que nos llevará unas 4-5 horas en función de nuestro ritmo andarín. Son unos 8 km y  lo ideal es ir con dos coches, dejando uno en el aparcamiento de Las Xanas y el otro en el pueblo de Serandi que recogeremos al terminar nuestra excursión. Si sólo disponemos de un coche la ruta se alargará una hora más ya que deberemos dejar el coche en el área recreativa de La Buyera. Para tomar un camino a través de un desfiladero que nos conduce directamente a Serandi.

La subida desde Proaza a Serandi se realiza por una ladera con amplias praderías donde se asientan además las poblaciones de Piniella y Villamejin. Estos pastos son posibles gracias a la existencia de un sustrato pizarroso y areniscoso de edad Carbonífero que generalmente da suelos muy fértiles. Desde Serandi debemos tomar una pista hormigonada que se dirige en dirección NO y que enseguida se convierte en una senda. Tras pasar una portilla metálica debemos de fijarnos en una desviación a la izquierda a la altura de un prado con dos fresnos y una casa ya que si nos asomamos al borde de dicha finca, y nos subimos a unos resaltes rocosos que existen a la izquierda podremos tener una espléndida y original panorámica de todo el desfiladero de Las Xanas con Pedroveya al fondo. Desde este punto se observa el camino tallado sobre la roca caliza que forma el desfiladero así como las rocas que componen esta hoz, hoy en disposición vertical tras haber sido afectadas por las Orogenias hercínica y Alpina. Delante de nosotros advertimos la presencia de dos amplias vaguadas cubiertas por vegetación herbosa alternando entre varios paquetes de calizas. Estas vaguadas están ocupadas por areniscas de edad Devónico que al tratarse de rocas más blandas acaban formando en el paisaje zonas más deprimidas dando lugar a valles y vaguadas como las que tenemos ante nuestros ojos. Se trata además de rocas siliciclásticas lo que se refleja en el paisaje con una cambio radical en el tipo de vegetación, contrastando con el que existe en todo su entorno constituido por calizas. En torno a estas vaguadas se observan hasta tres conjuntos calcáreos que tienen edad Carbonífero.

Las rocas devónicas de las vaguadas son areniscas de colores agranatados que se denominan Formación Naranco, por ser en este monte donde se encuentran mejor representadas. Por encima de las areniscas devónicas se observan unas calizas  entre las que es fácil diferenciar un nivel de color más rosado y más finamente tableado que llamará nuestra atención  en nuestro descenso por el desfiladero por generar afiladas crestas a ambos lados del valle del río de Las Xanas. Se trata de la Fm Alba, denominada caliza griotte, una caliza nodulosa cuyas finas capas son aprovechadas en construcción. Precisamente el afamado bar Casa Generosa de Pedroveya, famosa por su cocina casera,  tiene en su entrada una zona tapizada con losas de esta caliza. Por encima de las calizas rojas aparece un potente paquete de calizas de color claro que son las mismas que estamos pisando en el mirador y las que conforman la mayor parte del desfiladero. Son las Calizas de Montaña, tratándose de las calizas más abundantes en nuestra región. Desandamos nuestros pasos para volver a la senda principal y allí seguiremos las señales amarillas y blancas que indican el PR AS-235 que giran ahora en dirección SE. El camino transcurre sin problema entre el roquedo, y cada vez es más frecuente el bosque de avellanos. El camino tiene una tendencia descendente hasta llegar a la altura de una finca que deberemos de rodear por fuera por todo su margen izquierda. Una vez rodeada pasaremos por la izquierda de una cuadra para salir a una zona desnuda de vegetación donde el camino es muy evidente casi hasta la brecha que atraviesa el crestón de caliza que tenemos hacia el este. En este paso, donde existe un depósito de agua y un prado con buena sombra podemos hacer un alto en el camino para comer algo y descansar.

En el collado que da paso al valle donde se encuentra La Rebollá y Pedroveya atravesaremos el crestón calizo donde se diferencian las calizas grises de las calizas rosas con aspecto noduloso, ambas carboníferas. Una vez al otro lado del crestón el paisaje cambia radicalmente dando lugar a un amplio collado generado sobre las pizarras.

Bajaremos hacia el collado y tenderemos a bajar por la margen derecha de la vaguada que nos conducirá hasta La Rebollá, allí un lavadero y un abrevadero nos reciben con sus frescas aguas. Atravesamos el pueblo hasta llegar a una pista empedrada que tiende a bajar bruscamente y que nos conducirá al cruce de caminos entre Pedroveya y el Desfiladero.  Si optamos por acercarnos a Pedroveya tomaremos el camino de la derecha que asciende poco a poco hasta el pueblo donde la famosa Casa Generosa nos acogerá para refrescarnos con una buena cerveza. Nos fijaremos que parte de su fachada ha sido recubierta con lajas de las calizas rosas que atravesamos en el Collado y que cruzaremos en varias ocasiones en nuestro descenso por el Desfiladero. Estas calizas son muy apreciadas en construcción ya que su fina estratificación hace que se partan fácilmente en láminas.

Tras el descanso emprenderemos el descenso hacia el desfiladero. Antes de llegar a la garganta propiamente dicha atravesaremos una zona boscosa donde el río serpentea graciosamente dando lugar a algunas pozas y cascadas. Al seguir descendiendo el paisaje cambia radicalmente pasando a constituirse una angosta garganta donde el camino ha sido tallado. Este brusco cambio en el paisaje es debido a la existencia de dos tipos diferentes de rocas, por una parte las pizarras y areniscas que forman la zona boscosa y por otra la presencia de calizas que conforman la mayor parte del desfiladero.

Por efecto de las distintas orogenias que han afectado a esta región las rocas que aparecen en el desfiladero y en su entorno han sido fuertemente comprimidas lo que ha dado lugar a su verticalización y a la generación de fallas y pliegues. Es por ello que a lo largo de nuestro descenso por el Desfiladero nos cruzaremos varias veces con el mismo crestón calizo de color gris y las finas capas de calizas rosadas, repetidas por la acción de fallas y pliegues.

Mientras descendemos además seremos testigos del poder del agua que durante los últimos miles de años ha sido capaz de tallar desfiladeros de gran belleza. En algunas zonas es posible incluso ver entalladuras que reflejan los momentos en los que el ríos e encontraba más alto lo que nos habla de las distintas etapas sufridas por el río de Las Xanas hasta alcanzar su nivel de encajamiento actual.

Admiraremos también la increíble obra de ingeniería que perforó la ladera a mediados del siglo XX con el fin de comunicar los municipios de Oviedo, Quirós y Teverga. Aun son visibles las marcas de los barrenos de dinamita que se utilizaron para tallar en la roca la caja de esta emblemática senda. En uno de los recodos del camino llamará nuestra atención una pared perfectamente plana cuyo origen no es artificial. Se trata de un plano de falla y se caracteriza por su superficie lisa surcada de estrías y que se ha formado como consecuencia de la fricción producida por el deslizamiento de dos bloques de roca durante los periodos en los que se produjeron movimientos tectónicos en esta región.

No nos pasarán desapercibidas las calizas rosas carbonñiferas que atravesaremos en distintos momentos y que forman llamativas crestas a ambos lados del desfiladero.

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Ya en la parte final de la ruta, antes de llegar a la carretera nos encontraremos con las protecciones realizadas con el fin de frenar los numerosos fragmentos de roca que habitualmente se desprenden de las laderas como consecuencia de los ciclos hielo-deshielo. Este tipo de depósitos son muy habituales en la base de los principales escarpes rocosos de nuestra región y se denominan “derrubios”. En el momento en el que los escarpes dejan de ser activos estas acumulaciones de rocas son rápidamente colonizadas por la vegetación. En el caso que nos ocupa se trata de un depósito totalmente activo de ahí que haya tenido que se protegido con vallas para evitar que desaparezca la senda en este sector.

Enseguida alcanzaremos la carretera que nos conducirá hasta el aparcamiento habilitado para esta famosa senda.

Podésis ver algunas fotos de esta ruta en la págna facebook de GEOLAG!!!.