Puente del Arcu de Torre (Ribadesella)

el Puente del Arcu, una singular formación natural creada por la erosión del río Acebo
Muy cerca de la playa de Vega, en la población de Torre, se esconde el Puente del Arcu, una singular formación natural creada por la erosión del río Acebo sobre las calizas carboníferas. Un breve paseo entre el bosque conduce hasta este arco de roca, antiguo tramo de cueva fluvial donde aún se conservan formas propias del mundo subterráneo, como estalactitas y formaciones en bandera. Bajo el arco, las ruinas de un viejo molino harinero añaden memoria humana a un rincón geológico tan bello como inesperado.

Muy cerca de la playa de Vega está la población de Torre, donde podremos ver otro capricho de la naturaleza: El Puente del Arcu, formado por el poder erosivo del río Acebo durante miles de años. Desde el cruce de Vega en dirección a Ribadesella se conducen unos cuantos metros hasta llegar al pueblo donde se toma una direccion a la derecha que indica a Llinares y Collia. Enseguida se cruza un puente y se toma inmediatamente la carretera que sale a la derecha que nos llevará hasta un lugar más amplio donde dejar el coche.

Un bonito paseo entre el bosque nos acercará al arco. Nos guiaremos por el molesto ruido de la Mina Ana, muy cercana al arco y que será nuestra referencia. Sin darnos cuenta pasaremos por encima del arco. Se trata de un precioso lugar únicamente roto por el continuo ruido de la mina Ana (lavadero de espato flúor), donde hay un intenso trasiego de camiones. De hecho el arco se ubica en el mismo borde de las instalaciones donde un cartel advierte «Prohibida la entrada a las instalaciones».

En un primer momento el río formó una cueva para superar un nivel más resistente de las calizas carboníferas que se encontraban a su paso, así el río circulaba subterráneamente en todo este sector. En ese momento se formaron las estalagtitas y formaciones en bandera que aún se conservan en las paredes del actual arco. Con el paso del tiempo el río fue erosionando la cueva, los sucesivos colapsos de sus extremos acabaron por formar este perfecto arco, sobre el que tendremos que pasar para acceder a su parte baja. Justo debajo de él se conservan las ruinas de un viejo molino harinero, hoy totalmente cubierto por la exhuberante vegetación que crece en la zona.

Sin duda un lugar especial que merece la pena conocer.

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